Argentina Galesa
Salimos de la costa oceánica para ingresar un poco mas en las tierras de la provincia de Chubut. Unos pueblos guardaron sus influencias galesas desde que llegaron las colonias, al medio del siglo XIX. Vamos a descubrir estas tierras argentinas/galesas.
La primera parada es en la ciudad de Trelew (pensé en Oveja) que nos permite admirar unas casas típicas galesas, un museo de arte visual (con una exhibición de fotografiá muy interesante), una antigua estación ferrocarril y una capilla; todo eso incorporado en una estructura en cuadras.
El pueblo de Gaiman es mucho mas rural; queda al borde del Rio Chubut. Vamos a tomar el té en la casa galesa mas antigua de Gaiman. « Té negro » y galletitas mas ricas una que la otra, en esta casa de piedra con un ambiente y una decoración bien galesa (culleras, pinturas y mapas de Galesia: Wrexham esta escrita!) Luego, vamos a visitar el parque o museo « El Desafio »: extraordinario! Joaquim Alonso (quien murió este verano a 90 años) transformo su jardín en un parque fantástico del reciclaje, con MUCHO humor. (al principio, lo hizo por su hijos y se vuelvo en un gran éxito) Caminamos, leyendo los dichos, mirando las 80 000 botellas de plástico o de vidrio, las latas, transformadas en lampara, el Taj Maal, los palacios de princesa, los dinosaurios, ballena, etc. Con mucha creatividad y humor, ha hecho de los residuos un museo pedagógico que nos da una visión muy sabio y humano del mundo y de la vida, que cada uno puede entender (a su manera…)
Seguimos la ruta hasta Dolavon, un pueblito aun mas rural donde pasa un rio chiquito (no sé como se dice…) Molestamos los propietarios del restaurante (que estaban comiendo un asado muy rico!) para pasar al molino harinero, de 1880. Todavia funcionando, podemos ver las maquinas (y su bodega abierta!) antes de volver al camping de Gaiman.
El dia siguiente, seguimos la ruta para el sur, para llegar a la reserva natural de Punta Tombo. Salimos del asfalto por unos 60 kilometros de ripio (siempre hay que merecer ver los animales) y llegamos en la entrada de la reserva. Una senda nos lleva al borde de la costa entre los « matorrales » y los nidos pinguinos de Magallanes. Hay unos 500 000 pinguinos en la reserva y parece que las playas están mas llenas que en Mar del Plata en verano. Caminamos por la costa; los pinguinos no se alejan nada y les gustan mucho las fotografias (aun nos hicieron un guiño); los pichones ya casi tienen el tamaño adulto y pierden sus plumas… parece bastante extraño, como si fueran mas gordo. Su principal actividad parece ser (a parte de pescar) limpiar su plumaje, que a menudo esta verde (ya se imaginan porque; sino, miren las fotos) y gritar (como todos gritan igual, no sé si puedo decir que comunican)
Nos vamos por Camarones, que debía ser un puerto tranquilo y agradable, para dormir. No sé si estábamos cansado o si los habitantes eran raros, pero, finalmente, nos quedemos solo una hora. (camping carro y ninguna actividad que hacer) Tomemos una ducha, un té/café y nos fuimos, manejando de noche para llegar a Sarminento tarde por la noche.
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