jueves, 1 de abril de 2010

Patagonia y Ruta 40

Nos fuimos del Chalten para el norte, con 2 pasajeros mas en el Corsa. Entre la gente que habiamos encontrado el dia anterior en el hostel, Shannon y Herman han decidido de viajar juntos hacia el norte, haciendo « high chicken » (haciendo dedo…) Shannon es de California y se vuelve fanática de Suramérica viajando aca, Herman, de Quilmes, viaja en Argentina, haciendo dedo, para conocer mas su (querido) pais, antes de trabajar (en el turismo…)
Asi que, con un poco mas de peso y con una melodía de los Pink Floyd, nos vamos, los 4, contando nuestras vidas.

Entendemos rapidamente la fama de la ruta 40. Una pista irregular donde se mezclan hoyos, arena, todos los tipos de piedras, con un trazado no muy comprensible….
En unas 8 horas, recorremos 300 kilometros; al final, estamos todos buscando detrás de cada curva o colina: Gobernador Gregores que aparece finalmente en una valle verde, al medio de… nada!

De nuevo, encontramos rutas en damero, la plaza San Martin, los kioscos y aun un increíble camping municipal gratuito, con duchas calientes. Herman y Shannon arman la carpa y nosotros « armamos el Corsa » por la noche. Encontramos acerca del fuego Camila, Paulina y Gabriel, 3 chilenos, que viajan hacia el Sur. Vendiendo pulseras y billeteras artesanal, encadenando kilometros, haciendo dedo. Compartimos un vino tibio (mucho mejor tibio que frio!!!) mientras Herman recalenta el fin de su pollo de viaje, con ambas musica chilena y argentina. Los acentos argentinos, chilenos, brasileños y francés se mezclan en un ambiente REEEEEEEE buena onda!

El dia siguiente, no tardamos mucho en la lluvia de Gobernador; todavia los cuatro, reemprendemos el ripio para el Norte. Más arena y poco de piedras, esta vez, la pista está hecha completamente de barro (si, Ariel, lo dijemos: « que barro de miiiiierda! ») y solo la toman camiones, 4x4 y « maquinas de obra » que están preparando un asfalto (según los carteles, las obras habrian empezado en 2004 y deberian tardar 12 meses…) El Corsa trata de seguir el camino como puede porque patina mucho, disimulado atras un lindo marrón-barro! Unos 70 kilometros adelante, la pista se transforma de repente en un asfalto (casi merece un aplauso)
Al final del asfalto, bajamos nuestros dos compañeros de camino (esperando que no van a esperar demasiado el auto siguiente). Casi me rompe la rodilla en un guardaganado (haciendo boludeses…) antes de salir de la Ruta 40, para descubrir una (verdadera) estancia!

80 kilometros de ripio mas alla, llegamos en la Estancia Menelik. Unos 6 edificios blancos y rojos resistan al tiempo y al clima; parecer estar parte del paisaje.
Hoy en dia, unas estancias diversifican sus actividades hacia el turismo. Menelik todavia guarda unos 80 ovejas, 400 vacas y 60 caballos pero tambien propone noches en doble o en refugio

Pedro nos acoge y nos muestra el refugio donde vamos a dormir. Luego, vamos con el y Manuel (el gaucho de Menelik) a hacer una cabalgata corta, aunque llueva y que todo sea tapado. Los caballos se andan muy bien en la estepa patagonica. Andamos por las colinas, cruzando unos arroyos, acompañados por los perros, que cazan los conejos. Lamentablemente, no se ve nada del paisaje. La cena del cordero con un vino, en el calor del fuego termina bien esta noche.

El dia siguiente, encontramos Rafa, uno de los socios, que nos propone de quedarnos una noche mas y aun nos proponen de ir con Manuel a buscar unos cabellos, en el dominio de la estancia. No podemos rechazar una tal oferta (ademas con el sol de esta mañana)
Encontramos Cecile fotografa francesa que comparte su vida entre Menelik y el sur de Francia y vamos a buscar los caballos en el corral.

Salimos los 5, Laura con su padre, deteniendo orgullosamente el revenque ! Nos alejamos de la estancia, andando con el dominio con el sol; los guanacos corren cuando nos divisan, los flamencos vuelen arriba del lago. Descubrimos los paisajes (que nunca habíamos imaginado el dia anterior) de la estancia y del Parque Nacional Perito Moreno: montañas con nieve, lagos, colores increíbles, etc.
Encontramos los caballos al final del dominio; Manuel, Cecile y los perros los reúnen y nos dirigemos hacia la estancia (directamente, a traves de la estepa, de los rios, etc.) galpândo (no siempre, por suerte)
Toutoune realizo su sueño de niña y yo, estoy convirtido a las cabalgatas! (aunque tenga dolores en la espalda y en el cu*o)

Despues una (gran) ducha, tomamos el maté en la casa de Manuel y Cecile. Descubrimos la vida de esta familia especial y entendemos mas el trabajo de los gauchos en las estancia: la rudeza del clima, la soledad en estos paisajes estupendos.
Esta etapa, al fundo de la Patagonia, acogidos con tanta calidez humana, va a quedarse grabada en nuestras memorias.

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